¿Por qué Brahim Díaz picó el penal en la final de la Copa África? :: Olé

Le dieron la diez. Le prometieron la titularidad. Le garantizaron contratos de patrocinio multimillonarios con Orange Marruecos, Bank of Africa y Visa. Y lo recibieron como a un ídolo desde que en marzo de 2024 anunció su renuncia a la selección española para jugar para Marruecos, el país de sus abuelos paternos. Y esa idolatría se agigantó durante la Copa Africana de Naciones.

Su camiseta era la más buscada en Rabat, Marrakech, Tánger, Casablanca, Fez, Agadir. Su imagen estaba en todos lados. De hecho, antes de la Copa, fue el protagonista de la nueva campaña de publicidad de la compañía telefónica Orange. “Es una bendición para el país”, le definió días antes de la final el prestigioso escritor marroquí Tahar Ben Jelloun, una eminencia de 81 años, ganador de numerosos premios internacionales y preseleccionado para el Nobel de Literatura.

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Brahim Díaz, el ídolo, el crack del Real Madrid, el símbolo de la selección marroquí, el orgullo que representa a los hijos de la diáspora que eligieron jugar para su país de origen, tuvo en sus pies la chance de darle el título a Marruecos después 50 años. Pero la cagó. La cagó en serio, en grande. ¿Por qué? ¿Por qué decidió picar un penal del que dependía la felicidad o la tristeza de 38 millones de marroquíes? ¿Por qué?

(AP Photo/Mosa'ab Elshamy)(AP Photo/Mosa’ab Elshamy)

Brahim, nombre de origen árabe, una variante de Abraham, que justamente significa “padre de multitudes”, nació hace 26 años en Málaga. Su padre, Sufiel Abdelkader Mohand, nacido en Melilla, un enclave español en tierra africana, había cruzado el Mediterráneo para jugar en el Málaga, pero nunca logró llegar a Primera. Allí conoció a Patricia Díaz y tuvieron a Brahim Abdelkader Díaz (el mayor de otras cuatro hermanas). Fue a través suyo que su padre pudo cumplir el sueño de ser futbolista: desde chico, Brahim la rompía en las Juveniles del Málaga, ese mismo club en el que su padre no había logrado tener éxito. Y tanto la rompía que el Real Madrid y el Barcelona intentaron llevárselo desde muy chico.

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De hecho, hay un video de 2007 en el que las crónicas locales ya lo definían como “el Messi malagueño” por su habilidad e inteligencia para jugar. Finalmente, en diciembre de 2013, fue el Manchester City, dirigido por el chileno Pellegrini, clave en la negociación ya que lo conocía de su etapa en el Málaga, el que logró quedárselo. Pagó 300 mil euros y Brahim, con 14 años recién cumplidos, se mudó a Manchester con sus papás y sus hermanas. Debutó el 21 de septiembre de 2016, con 17 años y ya con Guardiola como DT, en un partido de la Copa de la Liga contra el Swansea (fue triunfo 2-1, con dos goles del Kun Agüero). Tres años después, el Real Madrid desembolsó 17 millones de euros más variables para llevárselo. Luego fue a préstamo al Milan y en 2023 volvió a la Casa Blanca. Tras jugar con las Sub 17 y Sub 19 de España, con Luis de la Fuente (hoy al frente de la Mayor) como DT, Brahim aceptó la convocatoria de Marruecos.

Así llegamos al domingo 18 de enero de 2026. Estadio Prince Moulay Abdellah Stadium, Rabat. 70 mil espectadores. Un penal. Y una pregunta: ¿por qué la picó?

Lo cierto es que Brahim venía con muchísima confianza por los cinco goles marcados en seis partidos de la Copa. Y el diario Marca cuenta que es un futbolista de gran personalidad, al que no lo asusta la responsabilidad, que siempre la asumió.

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“Me duele el alma. Fallé y asumo toda la responsabilidad y me disculpo de todo corazón. Me costará recuperarme, porque esta herida no cicatriza fácilmente, pero lo intentaré. No por mí, sino por todos los que creyeron en mí y por todos los que sufrieron conmigo. Seguiré adelante hasta que algún día pueda devolveros todo este amor y ser el orgullo para mi pueblo marroquí”, escribió Brahim en su Instagram.

El público, que lo había ovacionado durante toda la Copa, silbó a Brahim cuando subió a recibir, entre lágrimas, el premio al goleador de la Copa, mientras Gianni Infantino lo consolaba.

(AP Photo/Mosa'ab Elshamy)(AP Photo/Mosa’ab Elshamy)

Luis Enrique, DT del PSG, salió a bancarlo: “Todo el mundo habla de Brahim. Pero me acuerdo de Zidane. Zidane que es el Dios futbolístico. Lo hizo en una final de un Mundial. Cuando marcas esos penales, todo el mundo aplaude y nadie dice nada. Y cuando lo fallas, hay muchas opiniones malas sobre un jugador. Brahim es un jugador magnífico. Lo conozco. Le llevé un partido para la selección. Es un jugador excepcional y una gran persona. Es injusto. Puedo comprender que es difícil aceptar eso. Es un deporte en el que hay que mostrar que puedes ganar y perder. No pasa nad a. Lo más importante son los valores que puedes mostrar a los jóvenes. No es un asesino ni una mala persona”.

En el hotel cinco estrellas de Rabat donde se hospedaba el equipo marroquí, Sufiel Abdelkader Mohand, el padre de Brahim, se quejaba porque sentía que su hijo no debió haber pateado ese penal en medio de semejante nivel de caos, luego de que el partido estuviera suspendido por la actitud de los jugadores de Senegal de irse al vestuario.

En el hotel de Marruecos, a metros del papá de Brahim, u na chica rubia lloraba sin consuelo el domingo a la noche: era Luz Méndez, la novia actriz de Brahim.

Lo mismo que el papá de Brahim dijo en conferencia de prensa el DT de Marruecos, Walid Regragui, aunque no ocultó su fastidio con el futbolista por haberla picado. “ Brahim es el primer lanzador del grupo. Y ese parón de diez minutos no lo ayudó, pero eso no es excusa para cómo golpeó el balón. Le pegó así y tenemos que aceptarlo. Estábamos a un minuto de ser campeones de África. El fútbol es cruel a veces”.

Una curiosidad: la primera pregunta que recibió el DT de Marruecos en la conferencia tras la derrota fue… “Entrenador, ¿cuándo piensa firmar su renuncia, esta noche o mañana?”.

Fuente: www.ole.com.ar

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